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SOBRE MI

Lina
Maestre

Nací en Valledupar, en la costa colombiana hace 27, 230 años. No puedo decir exactamente por qué empecé a viajar. Supongo que mi amor por los idiomas me ayudó a forjar el camino. En el 2010 llevo a cabo la idea de irme a Estados Unidos para aprender inglés. Declaro (en esa época) que Nueva York es mi ciudad favorita.

Un año después regreso a Colombia. Declaro que me gusta viajar pero estoy convencida que eso solo es para millonarios (¡Vaya error!)

En el 2013 no soporto más la idea de seguir trabajando en un hotel cinco estrellas en Bogotá y ver pasar mi vida desde la banca. No quiero ser más espectadora, pero aún no sé cómo cumplir mi sueño de viajar por el mundo. Me siento perdida y quiero irme lo más pronto posible.

 
 

Después de seis meses de constantes luchas y dolores de cabeza, consigo que me aprueben una visa por un año.

Vendo todo, renuncio a mi trabajo y con apenas trescientos euros en el bolsillo, me voy para Francia a aprender el idioma. Lo aprendo en pocos meses, trabajo como niñera,  me enamoro y me presento para hacer un Master. Uno de mis «Yo» sigue luchando por seguir en el camino que me exige la sociedad. Al final del 2014 me desenamoro. La vida me tenía preparada otro camino.

Me voy sola para Italia y en Roma pierdo todo mi dinero. Tengo la opción de regresar y estar “a salvo” o continuar hacia Croacia y desafiar la suerte.Resuelvo continuar y viajo dos semanas sin dinero. A partir de ese momento decido cambiar el rumbo de mi vida.

A principios del 2015 declaro que no regreso a casa. Gano el examen de admisión de idiomas pero no sigo con el proceso en la universidad. Logro extender mi visa un año más presentándome como AuPair.

Con tan solo ciento cincuenta euros en el bolsillo, decido vivir una vida itinerante. Mi otro «Yo» gana la lucha. Quiero vivir mi vida sin tener que llenar las expectativas de los demás. Empiezo a trabajar en el camino. Vivo en Suiza y en la isla de Córcega en el Mediterráneo.

Me jacto de haber llegado al Círculo Polar Ártico a dedo, en pleno invierno, para cazar las auroras boreales. ¡Logro verlas!

Declaro que Nueva York ya no es mi ciudad favorita. Aún sigo en la búsqueda pero por ahora, Estambul y Ciudad del Cabo encabezan la lista.

Regreso a mi país por temas de visa y me doy cuenta que no quiero regresar a Europa (por ahora) porque no conozco América del Sur. En pocas semanas empiezo mi viaje y decido que primero quiero recorrer Colombia de punta a punta. La recorro durante 7 meses.

Durante 18 meses viajo sola y a dedo por Sudamérica. La recorro de punta a punta. Me quedo sin dinero dos veces y trabajo en Perú y en Argentina para seguir camino. Atravieso el río amazonas en barco durante un mes y regreso a Colombia.

A finales del viaje logro trabajar por primeraq vez con mi computador y empiezo a ganar dinero escribiendo y editando artículos de viajes para diferentes agencias y entes de turismo. Me convierto en nómada digital. Durante el recorrido conozco a un francés que se convierte en mi compañero de viaje. Llevo más de 35 países recorridos y por ahora no pienso parar.

Viajo lento. Me encanta volar pero prefiero viajar por tierra. Soy amante de los desafíos y entre más difícil sea, más insisto en alcanzarlo. No me gusta cocinar pero soy una glotona de primera clase.  Soy una «catadora» frustrada de cerveza. País donde llego, pruebo la cerveza nacional y colecciono las etiquetas.

Lina
Maestre

Nací en Valledupar, en la costa colombiana hace 27, 230 años. No puedo decir exactamente por qué empecé a viajar. Supongo que mi amor por los idiomas me ayudó a forjar el camino. En el 2010 llevo a cabo la idea de irme a Estados Unidos para aprender inglés. Declaro (en esa época) que Nueva York es mi ciudad favorita.

Un año después regreso a Colombia. Declaro que me gusta viajar pero estoy convencida que eso solo es para millonarios (¡Vaya error!)

En el 2013 no soporto más la idea de seguir trabajando en un hotel cinco estrellas en Bogotá y ver pasar mi vida desde la banca. No quiero ser más espectadora, pero aún no sé cómo cumplir mi sueño de viajar por el mundo. Me siento perdida y quiero irme lo más pronto posible.

Después de seis meses de constantes luchas y dolores de cabeza, consigo que me aprueben una visa por un año.

Vendo todo, renuncio a mi trabajo y con apenas trescientos euros en el bolsillo, me voy para Francia a aprender el idioma. Lo aprendo en pocos meses, trabajo como niñera,  me enamoro y me presento para hacer un Master. Uno de mis «Yo» sigue luchando por seguir en el camino que me exige la sociedad. Al final del 2014 me desenamoro. La vida me tenía preparada otro camino.

Me voy sola para Italia y en Roma pierdo todo mi dinero. Tengo la opción de regresar y estar “a salvo” o continuar hacia Croacia y desafiar la suerte.Resuelvo continuar y viajo dos semanas sin dinero. A partir de ese momento decido cambiar el rumbo de mi vida.

A principios del 2015 declaro que no regreso a casa. Gano el examen de admisión de idiomas pero no sigo con el proceso en la universidad. Logro extender mi visa un año más presentándome como AuPair.

Con tan solo ciento cincuenta euros en el bolsillo, decido vivir una vida itinerante. Mi otro «Yo» gana la lucha. Quiero vivir mi vida sin tener que llenar las expectativas de los demás. Empiezo a trabajar en el camino. Vivo en Suiza y en la isla de Córcega en el Mediterráneo.

Me jacto de haber llegado al Círculo Polar Ártico a dedo, en pleno invierno, para cazar las auroras boreales. ¡Logro verlas!

Declaro que Nueva York ya no es mi ciudad favorita. Aún sigo en la búsqueda pero por ahora, Estambul y Ciudad del Cabo encabezan la lista.

Regreso a mi país por temas de visa y me doy cuenta que no quiero regresar a Europa (por ahora) porque no conozco América del Sur. En pocas semanas empiezo mi viaje y decido que primero quiero recorrer Colombia de punta a punta. La recorro durante 7 meses.

Durante 18 meses viajo sola y a dedo por Sudamérica. La recorro de punta a punta. Me quedo sin dinero dos veces y trabajo en Perú y en Argentina para seguir camino. Atravieso el río amazonas en barco durante un mes y regreso a Colombia.

A finales del viaje logro trabajar por primeraq vez con mi computador y empiezo a ganar dinero escribiendo y editando artículos de viajes para diferentes agencias y entes de turismo. Me convierto en nómada digital. Durante el recorrido conozco a un francés que se convierte en mi compañero de viaje. Llevo más de 35 países recorridos y por ahora no pienso parar.

Viajo lento. Me encanta volar pero prefiero viajar por tierra. Soy amante de los desafíos y entre más difícil sea, más insisto en alcanzarlo. No me gusta cocinar pero soy una glotona de primera clase.  Soy una «catadora» frustrada de cerveza. País donde llego, pruebo la cerveza nacional y colecciono las etiquetas.